El pozo de Cal Ros reparte cartas a Albocàsser

El pozo de la finca de Cal Ros ha dejado de suministrar agua de riego para transformarse en un conducto de mensajería neumática natural que conecta directamente con la plaza mayor de Albocàsser. El hallazgo ocurrió cuando el propietario vio cómo un recibo del IBI desaparecía por el sumidero para ser entregado segundos después en la localidad vecina.

Tasa por alcantarillado postal

El ayuntamiento ha anunciado la creación de una tasa especial por alcantarillado postal tras constatar la alta eficiencia del pozo. Según los técnicos municipales, que las cartas circulen por el subsuelo sin sellos oficiales constituye un aprovechamiento indebido del dominio público hidráulico, por lo que se exigirá a los remitentes que las misivas vayan plastificadas para no humedecer el acuífero.

El pozo no tiene oposición ni uniforme, es una competencia desleal que atenta contra la dignidad del cuerpo de correos.

Por su parte, el cartero comarcal ha interpuesto una denuncia formal por intrusismo laboral y falta de transparencia en el sellado. Mientras se resuelve el conflicto, decenas de vecinos hacen cola frente a la finca con sobres de gran gramaje, convencidos de que el pozo ofrece una velocidad de entrega superior a la fibra óptica y una discreción absoluta ante la ausencia de registro de salida.

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